Cuando Los Hijos Crecen: Aprender A Soltar, Acompañar Y Disfrutar Cada Etapa

 

Madre acompañando a sus hijos mientras crecen

Los hijos crecen y, aunque sabemos que eso es precisamente lo que queremos, no siempre estamos preparadas para lo que significa como madres.

Cuando son pequeños, estamos pendientes de casi todo. Los ayudamos a vestirse, revisamos sus tareas, preparamos sus cosas, los llevamos de un lado a otro y tratamos de estar presentes en cada detalle de sus vidas. En esa etapa, nuestra presencia es necesaria y ellos dependen mucho de nosotros.

Pero los hijos crecen. Y cuando crecen, también tenemos que aprender a ser madres de una manera diferente.

Hoy puedo verlo claramente con mis propios hijos. Mi hija tiene 15 años y mi hijo 10. Aunque los dos son mis hijos y los amo de la misma manera, cada uno está viviendo una etapa completamente diferente. Esto me ha enseñado que la maternidad no es una fórmula que podamos aplicar durante todos los años. Cada hijo y cada etapa nos pide algo distinto.

CUANDO LOS HIJOS CRECEN, LA MATERNIDAD CAMBIA

Mi hija ya es bastante independiente en sus actividades escolares. Claro que le pregunto cómo estuvo en la escuela, qué hizo, cómo le fue y qué está pasando en su vida, porque me interesa saber de ella y estar presente. Sin embargo, ya no estoy detrás de cada tarea ni pendiente de cada actividad como cuando era pequeña.

Ella está aprendiendo a hacerse responsable de sus cosas y yo también estoy aprendiendo a respetar esa independencia. No significa que deje de importarme lo que haga ni que deje de acompañarla. Simplemente entiendo que hay cosas que ya puede resolver por sí misma y que necesita ese espacio para aprender.

Con mi hijo de 10 años todavía es diferente. Este año he intentado soltarlo un poco más para que empiece a desarrollar su independencia y a hacerse responsable de sus propias cosas. Todavía reviso, pregunto y acompaño, pero intento no hacer por él aquello que ya puede comenzar a hacer por sí mismo.

Y creo que ahí está uno de los grandes aprendizajes de la maternidad: acompañar a nuestros hijos no significa hacer todo por ellos. También significa enseñarles poco a poco a caminar por su cuenta.

LOS HIJOS TAMBIÉN ESTÁN CONSTRUYENDO SU PROPIA IDENTIDAD

A medida que los hijos crecen empiezan a descubrir quiénes son. Van formando sus propios gustos, opiniones e intereses, y como madres también tenemos que aprender a respetar ese proceso.

A veces queremos que sean como nosotros imaginamos, que piensen como pensamos o que les gusten las mismas cosas. Pero nuestros hijos no vinieron a convertirse en una copia de nosotros. Ellos están construyendo su propia identidad.

Esto puede hacerse todavía más evidente durante la adolescencia. Nuestra hija puede tener opiniones diferentes, intereses que no conocemos o una manera de ver determinadas situaciones que no coincide con la nuestra.

Y aunque algunas veces nos cueste entenderlos, debemos recordar que están creciendo y descubriendo quiénes quieren ser.

Nuestra tarea no es impedir ese proceso, sino acompañarlo: estar cerca, escuchar, orientar cuando sea necesario y poner límites cuando corresponda, pero también permitir que nuestros hijos desarrollen su propia personalidad.

CADA HIJO DEMUESTRA EL CARIÑO DE UNA MANERA DIFERENTE

También he aprendido esto observando a mis propios hijos.

Mi hijo de 10 años es muy apegado a mí. Me da muchas muestras de cariño, busca abrazarme y tiene una manera muy espontánea de demostrarme cuánto me quiere. No sé si cuando sea más grande seguirá siendo igual, y la verdad es que tampoco quiero adelantarme a ese momento.

Ahora quiero disfrutar sus abrazos, sus muestras de cariño y esa forma tan bonita que tiene de acercarse a mí mientras está viviendo esta etapa. Mi hija de 15 años, en cambio, es un poco más reservada para demostrar cariño. Quizás por su edad y por la etapa que está viviendo, ya no expresa las cosas de la misma manera que cuando era pequeña. Pero eso no significa que no nos quiera.

Sabemos que nos ama y ella sabe que nosotros la amamos. Simplemente cada persona tiene una manera diferente de expresar sus sentimientos. Por eso creo que no debemos comparar a un hijo con otro. Uno puede ser muy cariñoso y buscar constantemente nuestros abrazos, mientras otro puede demostrar su amor de una manera más tranquila o menos evidente. Eso no significa que uno ame más que el otro.

 APRENDER A SOLTAR TAMBIÉN ES PARTE DE LA MATERNIDAD

Aprender a soltar no significa alejarnos. Significa entender que nuestros hijos necesitan experimentar algunas cosas por sí mismos mientras nosotros seguimos estando disponibles para orientarlos.

Ya no podemos resolverles todos los problemas ni evitarles cada equivocación. Tenemos que permitir que aprendan, se equivoquen y poco a poco asuman sus propias responsabilidades. Y mientras ellos desarrollan su independencia, nosotros también aprendemos a confiar un poco más.

DISFRUTAR A LOS HIJOS EN CADA ETAPA

Hay algo que pienso algunas veces cuando miro hacia atrás. Recuerdo momentos de cuando mis hijos eran más pequeños y me digo que quizás debí disfrutar más algunas cosas, preocuparme menos por otras o simplemente detenerme un poco más a vivir determinados momentos. Creo que muchas madres hemos sentido eso alguna vez. Miramos fotografías, recordamos alguna etapa y pensamos: ¿En qué momento pasó tan rápido?

Pero también he aprendido que no sirve de mucho juzgar a la madre que fuimos. En ese momento hicimos lo que pudimos con lo que sabíamos, con las circunstancias que teníamos y con las herramientas que habíamos aprendido hasta entonces. La maternidad no viene con un manual. Cada etapa trae retos diferentes y nosotros vamos aprendiendo mientras avanzamos.

Los hijos crecen, cambian sus necesidades y nuestra manera de acompañarlos también tiene que cambiar. No sé cómo serán mis hijos dentro de cinco o diez años. No sé cuánto cambiarán sus personalidades, sus intereses o la manera en que se relacionarán conmigo. Pero sí sé algo: quiero disfrutarlos mientras están aquí, en esta etapa, tal como son hoy.

Porque ellos están creciendo y yo también estoy aprendiendo a ser mamá de los hijos que tengo hoy, no de los niños que fueron ayer. Y quizás eso sea también parte de la belleza de la maternidad: ellos crecen, las etapas cambian y nosotras seguimos aprendiendo junto a ellos.

 

Madre Novata

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